
"Conservo seis honestos servidores que me enseñaron todo lo que sé. Sus nombres son: qué, cuándo, por qué, cómo, dónde y quién".RUDYARD KIPLING.
El tema de la pregunta pedagógica como herramienta de aprendizaje, ha sido quizás, uno de los temas que menos debate ha suscitado en la institución educativa, y sobre el que menos se investiga y publica en nuestro medio, a pesar de ser un tema tan importante y necesario en la dinámica de los procesos formales de adquisición de conocimientos. Entre tantos otros, éste parece ser uno de los problemas que más afecta la calidad de la educación. El problema es tal, que los docentes y alumnos nos vemos a menudo enfrentados a un sistema educativo anquilosado, que no cuestiona el objeto del conocimiento y mucho menos los procesos de aprendizaje autónomo.
Así pues, con las limitaciones que pueda tener este artículo sólo se pretende hacer una pequeña contribución acerca de un tema tan extenso y de tanta trascendencia para la tarea educativa como es el referido al aprendizaje teniendo a la pregunta como recurso pedagógico. De otra parte, se vislumbra que lo más importante y necesario en todo ello, sería que en la práctica cotidiana maestros y educandos aprendiéramos a valorar el uso de la pregunta en nuestras relaciones interpersonales, y que llegáramos a considerarla como fuente de conocimiento tanto en la vida corriente como en el aula escolar. Ésta es, sin duda, una de las funciones más importante que debe y tiene que abordar la pedagogía liberadora y humanista del siglo XXI.
Dialéctica: el arte de hacer pregunta
El filósofo Hans-Georg Gadamer, en su libro Verdad y método, nos ilustra: "preguntar quiere decir abrir; abrir la posibilidad al conocimiento. El sentido de preguntar consiste precisamente en dejar al descubierto la posibilidad de discutir sobre el sentido de lo que se pregunta. Una pregunta sin horizonte o sin sentido. El preguntar es también el arte de pensar. Podemos decir, interpretando el sentido de sus palabras, que preguntar y pensar son dos procesos intelectuales inseparables; primero, porque quien pregunta formaliza la búsqueda reflexiva del conocimiento; y segundo, porque si el hombre piensa y tiene conciencia de ello, puede así mismo plantearse preguntas y posibles respuestas; a partir de este necesario enlace se producen nuevos conocimientos".

Desde los tiempos de Grecia clásica, el arte de preguntar se ha llamado dialéctica, porque es el arte de llevar una auténtica conversación. En nuestra práctica pedagógica hemos observado que los diferentes espacios socializados y de convivencia que nos brinda la escuela pueden ser el mejor escenario para recuperar y perfeccionar el arte de la conversación entre alumnos y maestros. También hemos visto que el arte de conversar es considerado como un don natural y como cualidad adquirida por el ser humano, que implica sobre todo corroborar y negociar ideas y puntos de vistas diferentes; coincidir y llegar a acuerdos de beneficio mutuo mediante el discernimiento de las ideas. Asimismo, advertimos que quien sabe conversar sabe dialogar y posee también el poder de la persuasión. Además debemos tener presente que para llevar a cabo una agradable conversación en la escuela (o fuera de ella) siempre se encuentra el momento oportuno y el lugar adecuado, y lo más importante, el motivo de un buen tema. La conversación es una necesidad vital que restituye y alegra el espíritu de todo ser humano.
Fundamento pedagógico de la pregunta

Desde la perspectiva del estudio pedagógico, se dice que la pregunta tiene una importancia enorme en el aula, y es susceptible de ser aprendida y/o enseñada. En sintonía con este requerimiento, los docentes en el aula podemos orientar a los alumnos por medio de talleres en el necesario pero difícil arte de preguntar. Es significativo que el alumnado aprenda a formular sus propias preguntas. El educando puede elaborar preguntas a partir de la lectura de un texto, de la información de la clase, de la observación de una lámina o de los resultados de una experiencia, de una excursión a la naturaleza, de una visita a un centro de interés científico, entre otros. El uso de la pregunta es sustancial porque propicia la reflexión, el planteamiento de problemas o hipótesis. Favorece, además, la expresión oral y/o escrita, la comunicación entre estudiantes, su atención y la creación de un ambiente favorable de aprendizaje.

1 comentario:
Muchas gracias padre Fernan por su valioso aporte.
Quiero agregar,que otra de las estructuras que debemos potenciar en nuestros estudiantes es la cognitiva, diseñada para desarrollar y modificar las habilidades del pensamiento.
Todos los sujetos somos potenciados para la modificabilidad y transformación de esquemas de conocimiento; si se modifica la estructura neuronal, si se modifica la estructura mental física, cambia nuestra actitud, frente a las innovaciones y requerimientos de aprendizaje del siglo XXI.
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